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Es una corriente que une filosofía, estilo de vida, salud y resultados deportivos

Descalzos, inconscientes y runners

Escrito por Juan Antonio Pardo

Jueves, 23 Febrero 2017 20:35
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Pasión, deporte...

Los amantes del running asisten entre expectantes y sorprendidos al crecimiento de una corriente que une filosofía, estilo de vida, salud y resultados deportivos. Estoy hablando del descalcismo, que aunque nos viene llamando la atención a muchos desde hace ya algunos años, parece que con la última polémica en el Maratón de Espadán ha terminado por situarse en el ojo del huracán. De hecho, ya hay voces que apuntan a que detrás de las prohibiciones a correr descalzo se encuentra el lobby de los fabricantes de zapatillas…

Yo lo máximo que he probado, y que para mucha gente ya es demasiado, es a correr de manera habitual descalzo por la arena blanda de la playa. La sensación es placentera, no sin cierto peligro de quemadura por rozamiento con la arena, aunque muscularmente la exigencia es ciertamente notable.

Sin embargo, recuerdo entre divertido y alucinado mi pasada experiencia en el Maratón Valencia. Justo cuando atravesaba el ecuador de la prueba, en el kilómetro 21, y girando ya por JJ Domine, me situé al lado de un corredor, con melena, y que corría descalzo con sus zapatillas anudadas alrededor de su cuello. Le pregunté. Me dijo que comenzaba a tener molestias y que, para evitarlas, terminaría los otros 21 kilómetros que teníamos por delante descalzo. Aluciné. Pero su cara de felicidad liberada y la confianza que transmitían sus palabras me convencieron de que así sería. No sé si lo conseguiría porque nuestros caminos se separaron pocos metros más adelante, pero me da la sensación de que su hazaña acabaría en buen puerto.

Desde entonces, miro mucho más al suelo buscando los pies de la gente. Esta semana, en el programa SuperRunning de Levante TV escuché atentamente a Ruth Perales, que consiguió ser tercera en el Medio Maratón de Espadán corriendo con calzado minimalista (sandalias o zapatillas tipo guante de neopreno ‘five fingers’) y a un médico defensor de esta manera de correr.

Ambos defendían que la forma natural de correr del ser humano es sin las alzas amortiguadoras que portan las zapatillas de atletismo de hoy en día. Que la pisada no debe ser entrando desde el talón, como nos obliga ese calzado, si no de planta y parte delantera del pie.

Seguían explicando que, corriendo de esa manera, habían hecho desaparecer cualquier lesión muscular, ya fuera fascitis plantar o en la zona de isquios, cuádriceps y gemelos. Y todo esto lo apostolaban con imágenes del propio doctor corriendo descalzo por abruptos caminos de montaña que dolía solo de verlo.

Por mi profesión, me relaciono a diario con entrenadores nacionales de muchos deportes, también de atletismo, con licenciados en educación física, con preparadores y deportistas de muy diversas disciplinas y condiciones. Y la mayoría coinciden. En el término medio está la virtud. Creo que todos tenemos en la mente esas imágenes de Abebe Bikila ganando la medalla de Oro en maratón en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 pero él lo hizo sobre una superficie plana, regular más o menos, y no sorteando peñascos, piedras de punta y otros puntiagudos peligros.

Incitar, por parte de un doctor, a que gente desesperada por lesiones corra descalza por la montaña me pareció una temeridad. Sobre todo porque, especialmente en el mundo de los corredores populares, muchos se lo creen todo y, además, llevan las cosas al extremo.

Como por ejemplo esa alma cándida que, este pasado domingo, en la IV Carrera José Antonio Redolat del Circuito Divina Pastora de Carreras Populares de Valencia, en el kilómetro 2 de un total de 6,5 dijo que se iba a “tomar ya el gel”. Pero esa inconsciencia-moda será harina de otra columna.

Juan Antonio Pardo

Comunicación FDM

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