Facebook Twitter Google Plus
¿Hay algún motivo para ser optimista?

Un Valencia de catastróficas desdichas

Escrito por Francisco Ortí

Martes, 14 Marzo 2017 15:22
Facebook Twitter 20
Gayà se lamenta ante el Sporting.

Si os gustan las historias con final feliz, os habéis equivocado de artículo. Esta no sólo no lo tiene, sino que tampoco cuenta con un buen principio y lo del medio no es mucho mejor. Mi deber como periodista es contar los hechos, pero los lectores no tenéis ningún tipo de obligación de soportar un Valencia CF tan triste. De hecho, os recomiendo que dejéis de leer y os centréis en algo mucho más agradable. Esta historia es terrible, desastrosa y calamitosa. El motivo es que la vida de un equipo campeón que nunca volvió a serlo.

El Valencia CF soñaba con pelear por los mayores trofeos del mundo y lo logró. Miró cara a cara a los gigantes de Europa. Superó al Real Madrid de los Galácticos, a la Lazio de los millones, al Barcelona de Van Gaal y al de Ronaldinho también. Conquistó catedrales futbolísticas y su ambición traspasó fronteras. Su nivel de exigencia era tan alto que ni siquiera se sintió con fuerza para celebrar la consecución de la Copa del Rey en 2008 porque en Liga no había rendido a la altura que merecía el club.

Este Valencia CF no es el Valencia. Es un Valencia mediocre. Un Valencia inaceptable. No olvidemos nunca quienes somos o estaremos perdidos

Hoy todo es distinto. No queda ni rastro de ese Valencia CF. Se ha perdido la capacidad para soñar y por mucho que se busque es imposible encontrar algo de ambición en cualquiera de los estratos del club. La mediocridad se ha impuesto como norma y se califica de loco a todo aquel que se niega a asumir la situación actual como normalidad. Ese gran Valencia CF sólo existe en la memoria de los aficionados más irreductibles, en el corazón de la grada, pero el Valencia actual tiene amnesia. Los malos resultados le han robado los recuerdos.

Las disculpas marcaron el discurso de los representantes del club durante la pasada temporada. Este año es un cóctel de excusas y un alto grado de inconsciencia. Una inconsciencia que ha provocado que desde el club mantenga que los problemas son deportivos y no institucionales, mientras los profesionales huyen y Mestalla se vacía. En el último partido liguero se registró una entrada que ni siquiera alcanzó la cifra de 30.000 espectadores.

Mestalla se vacía porque nadie quiere ver a este Valencia. Porque este no es su Valencia. Un valencianista no puede soportar discursos como los que llegan desde el club. La última rueda de prensa de Voro es una puñalada al orgullo valencianista. Después de empatar en casa contra el Sporting de Gijón, un equipo sólo había dejado de perder 8 de los 26 partidos que había disputado hasta ahora, el entrenador del Valencia CF justificó a sus jugadores y aseguró que "nos da para lo que nos da", asumiendo el resultado como algo normal. Durísimo. Lo dicho, una puñalada al orgullo valencianista.

Si el presente es desolador, el futuro no es mucho mejor. Muchos esperan que con el final de la temporada se acabe la pesadilla y en verano se arregle todo. No hay motivos para pensar en que la situación va a mejorar, pero si hay algún optimista por naturaleza al que le quedan fuerzas para soñar, ahí están los resultados para dejarle claro que se equivoca.  Es duro, pero en este Valencia CF no hay atisbo ninguno de aquel que soñaba con levantar títulos. La afición, herida, se ha anestesiado para soportar el dolor que provoca esta serie de catastróficas desdichas. Este Valencia CF no es el Valencia. Es un Valencia mediocre. Un Valencia inaceptable. No olvidemos nunca quienes somos o estaremos perdidos.

CLICK PARA COMENTAR
El Desmarque