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Los números avalarían su continuidad

Sólo veo un motivo para no renovar a Voro

Escrito por Francisco Ortí

Martes, 11 Abril 2017 20:22
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Voro sumó nueve puntos de nueve esta semana (Foto: LaLiga)

Las dudas sobre la continuidad de Voro son un tema tan recurrente en la actualidad del Valencia CF que hasta el propio implicado está cansado, pero resulta imposible imaginar el futuro del club sin definir primero la figura del entrenador. Su renovación se ha convertido en objeto de debate público. Cuando Voro cogió las riendas del equipo tras la dimisión de Cesare Prandelli pocos imaginaban que el delegado iba a ser un candidato sólido para ocupar el banquillo durante la temporada 2017-2018. Sin embargo, las circunstancias han dado un vuelco y los resultados avalan la continuidad de Voro. Tanto que cuesta encontrar motivos para argumentar que no debe ser él quien sea el entrenador del Valencia CF el próximo curso.

¿Por qué no renovarías a Voro como entrenador? Esa es la pregunta que nos realizamos en la redacción de ElDesmarque Valencia después de la victoria lograda contra el Granada CF y nos resultó complicado encontrar un argumento sólido más allá del escaso bagaje en los banquillos o el riesgo de quemar un símbolo del club. El resto de razones juegan a su favor. Aunque después de analizar a fondo la temporada del Valencia CF y el trabajo de Voro al frente del equipo, hay un momento que debe de descalificar su candidatura al banquillo para la temporada 2017-2018.

Voro es ideal para solucionar un problema, pero no es el entrenador idóneo para dirigir un Valencia CF con exigencias

Antes de desvelar ese factor negativo, lo primero que quiero dejar claro es mi enorme respeto hacia la figura de Voro y reconocimiento para el trabajo que ha realizado durante estos meses. Los números hablan por sí solos. Cogió a un equipo que tan sólo había sido capaz de sumar 12 puntos (6 con él en el banquillo) y estaba empatado con los puestos de descenso; y lo ha llevado a la zona tranquila de la tabla. Si la temporada hubiera comenzado cuando Voro se hizo cargo del equipo tras la dimisión de Prandelli, el Valencia CF ocuparía la séptima plaza y estaría a cuatro puntos de la Liga de Campeones. El club debería buscarle un puesto a su altura para la próxima temporada y no limitarse a devolverle al puesto de delegado.

Todo juega a favor de la continuidad de Voro, hasta los precedentes con las apuestas continuistas por Pako Ayestarán, José Ramón Alesanco o Luis Vicente Mateo en puestos de importancia. Sin embargo, hay un factor clave por el que Voro no debe ser el entrenador del Valencia CF para la temporada 2017-2018. En las últimas intervenciones públicas del club existe una palabra clave: exigencia. Tanto Mateo Alemany como Anil Murthy han establecido un discurso ambicioso, en el que se aspira a luchar por acabar lo más alto posible temporada tras temporada.

"Exigencia máxima. Así que yo no pongo límites a los resultados deportivos. Nosotros nos tenemos que exigir nuestro máximo", dijo el director general. Todavía fue más claro en ese sentido quien ocupará el sillón de presidente a partir del próximo 1 de julio: "trabajamos con un objetivo, ganar y terminar la temporada que viene lo más arriba posible. Y la siguiente también. Y la siguiente". Esa exigencia es precisamente el factor que descalifica la candidatura de Voro al banquillo. Y es que Voro está completando un trabajo excelente como apagafuegos. Ha resucitado a un equipo muerto y va a lograr la salvación sin ningún problema. Sin embargo, el nuevo Valencia CF se obliga a mirar a lo más alto. No lo dice ni la afición, ni los periodistas, sino sus directivos, y Voro fracasó cuando tuvo la oportunidad de luchar por algo más que la salvación.

Hablo de lo sucedido pasado 25 de febrero. Lo recordarán perfectamente en cuanto contextualice esa fecha. El Valencia CF venía de ganar de manera consecutiva al Athletic Club de Bilbao y al Real Madrid. Esos seis puntos le permitían situarse a diez del descenso y a nueve de la séptima plaza. Por primera vez en toda la temporada, el equipo estaba más cerca de Europa que de bajar. Así pues, el Valencia CF afrontaba el partido ante el Deportivo Alavés como la oportunidad de dar un golpe sobre la mesa, de marcar un punto de inflexión y definir hacia donde se iba a mirar toda la temporada. Y no se eligió la opción correcta.

Más allá del discurso erróneo en rueda de prensa (algo que me parece secundario), lo cierto es que los jugadores no saltaron al césped de Mendizorroza con la actitud adecuada. No hubo ninguna pista de que ese equipo tuviera en la cabeza luchar por objetivos más ambiciosos y dio la sensación de que consideraba que ya había cumplido con sellar la salvación. Ese partido contra el Alavés es la prueba de que Voro es ideal para solucionar un problema, pero no es el entrenador idóneo para dirigir un Valencia CF con exigencias.

Habrá que trabajar, por lo tanto, en buscar un entrenador de garantías y, sobre todo, en encontrarle a Voro un nuevo puesto en el club a la altura del enorme trabajo que ha realizado al frente del equipo durante estos meses. Pero ese ya es otro tema.

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